Ganesh

Ganesh

/ 2 May 2017

El 2006 fue un año de muchas sacudidas para mi familia. En mayo, a mi mamá le detectaron cáncer, y en agosto mi papá murió. Sentí tristeza e incertidumbre, hice un dibujo. Era mi madre con el cuerpo cortado, balanceándose sobre una sola pierna en un terreno pedregoso y flotante. A pesar de todo, estaba firme, quizá gracias a su gran cabeza de elefante. En ese momento, yo ni siquiera sabía cómo se llamaba “el monito con cabeza de elefante”, ni menos lo que representaba Ganesh, pero dibujar esa cabeza de elefante me ayudó a significar lo que le estaba ocurriendo a mi mamá. Una mujer viuda padeciendo cáncer, con dos hijos que cuidar, que tuvo la fuerza de voluntad y el entendimiento para enfrentar los obstáculos y salir adelante. Con mi máma y mi abuela aprendí a que nunca se me cerrara el mundo. No importa qué tan grande o pequeño fuera el obstáculo, me enseñaron a superarlo con astucia, elegancia y sentido práctico. Estas características me recuerda a la de un arquetipo que vive en todos nosotros, y que en la filosofía india está asociado con Ganesh.

Se dice que Ganesh tiene tres cualidades: el conocimiento, la devoción y el poder de superar los obstáculos para volverse exitoso. Ganesh, Ganesha, Ganapati, Lambodara, Ekadanta o Vakratunda, con sus muchos nombres que representan distintas cualidades, es una de las deidades más populares del panteón hinduista, a quien siempre se  invoca antes de comenzar cualquier ceremonia.

Te contaré una de las tantas historias de esta deidad, la de su nacimiento. Todo comenzó en lo alto de la montaña Kailash, donde vivían los amantes eternos, el señor Shiva y su consorte Parvati con sus ojos de gacela. Como Nandi era el devoto y sirviente de Shiva, Parvati sintió la necesidad de tener su propio guardián, alguien que velara por ella cuando su amado no estuviese. Como creadora de vida, Parvati tomó pasta de sándalo y la moldeó para crear un joven y fuerte muchacho, a quien llamó hijo, por ser de su propia creación. Le dio un mazo y le pidió que guardara la puerta de su morada, para que nadie pudiera entrar mientras ella tomaba un baño. Él prometió solemnemente cumplir con su encomienda.

Entonces Shiva llegó hasta la puerta. Allí quedó sorprendido al ver a un muchacho que no conocía, y que altaneramente le impedía pasar a su propio hogar. Trató de explicarle que él era El Gran Señor Shiva, que esa era su casa y que se hiciera a un lado. El muchacho lo atacó con su gran mazo, y Shiva ordenó a su ejército de demonios que lo capturaran. Los demonios intentaron dialogar con él, pero Ganesh,  en su inteligencia, analizó la situación y se dio cuenta que tanto él como los demonios estaban siguiendo las órdenes de sus patrones. Por eso respondió: “ni siquiera el Señor Shiva entrará sin el permiso de mi madre”.

Los demonios lo atacaron y uno a uno fueron vencidos por el gran poder de Ganesh. Los pocos que sobrevivieron fueron a informarle al Señor Shiva. Entonces el drama se acrecentó y otros dioses comenzaron a ayudar a Shiva en su intento de vencer al chico, desatándose una gran batalla. Mientras Ganesh se defendía, Shiva lanzó su tridente directo a la cabeza del muchacho. Esta se desprendió y Ganesh fue decapitado.

Parvati, quien seguía dentro de su morada, al enterarse se lamentó: “él no lastimó a nadie, solo cumplió su deber”. Enfurecida, empezó a llamar a sus propios poderes invencibles para destruir a todos los dioses, diosas y demonios. Les preguntó cómo fueron capaces de matar a su propio hijo. Todos se sorprendieron al enterarse de que el muchacho era efectivamente el hijo de Parvati y pidieron compasión. Ella les respondió que si realmente querían remediarlo, debían traerle de regreso a su amado hijo. Entonces Shiva mandó su ejército al norte con la orden de traerle la cabeza de la primera criatura que encontraran. Un elefante.

Ganesh había demostrado su devoción y su coraje invencible, por lo que Shiva lo nombró el gran señor de su ejército, Ganapati, y pidió perdón a Parvati: “fue enteramente mi culpa, mi orgullo no me dejó ver”.

Desde entonces, su cabeza de elefante representa una inteligencia descomunal. De las muchas herramientas que acompañan su imagen, el hacha corta las ataduras, la cuerda guía en la senda del espíritu, la mano en abhaya mudra bendice y el mazo de oro es signo de autocontrol. Algunas veces va acompañado de una rata, Vajana, que es su vehículo y representa los deseos mundanos sometidos. Cuando aparece ejecutando su danza sagrada, se le conoce como Nritya Ganpati. Según el Mudgala Purāna se dice que Ganesh tiene 40 formas principales que representan sus distintos roles.

A Ganesh también se le conoce como el Señor de los Umbrales y el Removedor de Obstáculos. En este sentido, su figura nos habla de la persistencia, e invita a preguntarnos: ¿Cómo enfrento los desafíos que me presenta la vida? ¿Los golpeo? ¿Los evado por el lado, por arriba, por abajo? ¿Salgo corriendo? ¿Me detengo a analizar? ¿Pienso o actúo? Recuerda que la práctica de yoga en el tapete es un ensayo para la vida. ¿Qué desafíos me pongo a mí mismo en el tapete? ¿Cómo los resuelvo?

La historia de Ganesh nos recuerda que los obstáculos son parte del camino, que lo importante es aprender de ellos y fluir con sabiduría.

Namasté

Publicado por Arturo Tierra

Arturo Tierra

Arturo Tierra es un experimentado instructor mexicano especializado en el Sistema Mandala Vinyasa

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